Tan solo hace tres semanas que empezaba lo bueno, pero ya se acabó. Si, mañana vuelvo a la cruda realidad, al trabajo, se acabaron las vacaciones.
Hemos estado descansando en la sierra norte madrileña, huyendo del calor sevillano al que tanto tememos y al que hemos tenido que volver. Aunque aún así, hemos pasado algo de calor, la temperatura ha estado por encima de la media natural del pueblo, que normalmente no pasa de los 30, y esta vez hemos llegado casi a los 35. Pero todo es poco para los más de 42 grados que nos encontramos ayer al llegar, que de tal magna bofetada casi que regresamos pa’rriba.
Así que nada, mañana a trabajar, a ganarnos el pan, ¿sabré llegar a la oficina o me habré olvidado del camino? Con suerte me pierdo …
