Hay oportunidades en las que la naturaleza te sorprende, e incluso se puede tener la suerte de tener una cámara a mano para captar ese momento.
Fotografía tomada en La Puebla, pueblo de la sierra norte madrileña.
Para aquellos que hayan sufrido alguna vez un verano en Sevilla sabrán que durante las horas intermedias del día, y por intermedias me refiero desde las 12 de la mañana hasata las 9 de la noche, es casi imposible salir a la calle sin riesgo a morir deshidratado. Por eso, cuando el sol al fin está bajando, cuando se va escondiendo, es un momento en el que sabemos apreciar esa leve brisa que nos brinda un paseo a la orilla del Guadalquivir.
La foto que encabeza esta entrada fue tomada hace ahora casi un año cuando, después de un caluroso día de agosto, paseaba entre los puentes de Los Remedios y Triana. Es un sitio por el que cojo a diario en bicicleta para ir al trabajo y en verano, a las 7 de la mañana, el amanecer tampoco le tiene nada que envidiar a este bonito atardecer.