Gracias a los dos microrrelatos que escribió en el día de ayer Lord Taran recordé que hace poco más de un año participé en un concurso donde había que redactar uno y, aunque no gané, me gustaría compartirlo con vosotros. La única premisa, a parte de una limitación de caracteres que no recuerdo, era que tenía que tratar sobre libros o algo relacionado con ello.
El libro se encuentra en la estantería tranquilo. Yo lo miro inquieto. Quiero leerlo, y él quiere que lo lea.
Llevo mucho sin disfrutar de ninguna de sus páginas, de ninguna de las aventuras que en él encierra.
Pero no puedo permitirme el lujo de perder mi ocupado y valioso tiempo leyendo.
No, no hay momento en esta vida moderna para dedicarle unos minutos a una apacible lectura.
Siempre hay prisas, siempre hay necesidad de quitarle unos segundos al reloj.Nunca se llega a tiempo. Siempre se va tarde.
No entiendo como he podido llegar al punto de sentir la necesidad de estar siempre haciendo algo útil.
¿Y no es útil leer? No lo sé, lo único que sé es que quiero leer mi libro.
Me gusta escribir y no se si lo haré bien o mal pero me divierto haciéndolo. Espero que os haya gustado y si no es así agradecería todo tipo de crítica constructiva, que nunca viene mal aprender.