Todo cambia
Cuando era pequeño mis padres me llevaban a una playa “salvaje”, una playa desierta y aún no colonizada por el peligroso turista para huir de las aglomeraciones que asolan el verano de todo pueblo costero.
Aún ahí no había llegado los chiringuitos, ni las sombrillas, y todo estaba como la naturaleza bien quiso crear. Pues es sorprendente como todo cambia, y lo pude comprobar cuando volví después de muchos años.
Se trata de Costa Ballena y la foto que acompaña a esta entrada es como se encuentra ahora. Es una urbanización de lujo, con un parque gigantesco y precioso, rodeado de hoteles y spa, e incluso con un campo de golf.
La verdad es que está muy bien, pero así y todo me da pena el que se haya perdido un lugar que me traía tan buenos recuerdos y que ya sólo está presente en mi memoria.

Luri
10 jul, 2009
Sí que está chulo el parque!
Ireninach
10 jul, 2009
Sí que da pena, sí… En Chiclana ha pasado lo mismo
sobre todo ahora en la zona del Novo sanctri Petri